Reflexionar sobre la empresa como un organismo social
implica reconocer que su propósito trasciende la generación de bienes
económicos. Las organizaciones existen también para crear empleo, fomentar la
cooperación y promover el desarrollo humano y comunitario. Esta visión cobra
especial relevancia en el contexto actual de la Industria 4.0, ya en transición
hacia la Industria 5.0, donde el avance vertiginoso de las tecnologías exige
transformaciones urgentes: digitales, culturales, organizacionales y sociales.
Hoy, el verdadero
desafío de las empresas no es solo adaptarse tecnológicamente, sino hacerlo sin
perder su esencia. Es decir: seguir generando valor económico, pero crecer sin
deshumanizarse, escalar sin perder identidad y automatizar sin fragmentar el
tejido humano que da vida a toda la organización
En este
escenario, la evolución empresarial requiere de equipos directivos capaces de
pensar estratégicamente y decidir con visión. La gestión cotidiana ya no puede
centrarse solo en eficiencias operativas o implementación tecnológica; demanda
integrar nuevos modelos de gestión, marcos sistémicos (automatización,
indicadores, flujos inteligentes) y tecnologías emergentes como la inteligencia
artificial, la realidad aumentada, la nanotecnología o el Big Data, entre
muchas otras. Todo esto, con el objetivo de mantener a la organización
competitiva y preparada para los constantes
cambios del entorno.
Para lograrlo,
los líderes se apoyan en dos grandes pautas de diseño organizacional,
fundamentales para conectar la estrategia con la ejecución y mantener el
equilibrio en su accionar:
1. Qué hacer
(metodología y tecnología)
Consiste en definir los medios, tareas, procesos y objetivos necesarios
para operar y transformar la organización. Incluye acciones como analizar
datos, automatizar flujos de trabajo, entrenar modelos, optimizar operaciones y
aplicar herramientas tecnológicas.
Representa la capacidad técnica y tecnológica disponible para ejecutar y llevar
adelante las transformaciones necesarias.
2. Cómo
hacerlo (capacidades humanas)
Aquí se definen
las formas en que se ejecutan las acciones: liderazgo, propósito, dirección,
adaptabilidad, voluntad, ética. Son las cualidades humanas las que dotan de
sentido al cambio, conectan los valores, negocian dilemas, crean cultura y, sobre
todo, orientan las transiciones hacia futuros consistentes con la visión organizacional.
En este
contexto, se vuelve indispensable la presencia de expertos en Capital Humano
y Diseño Cultural en los equipos directivos y consejos de administración.
Su participación garantiza una lectura estratégica de las tendencias y la
evolución del entorno, además de asegurar el desarrollo de capacidades humanas,
desde la alta dirección hasta los equipos operativos, alineados y sincronizados
con los nuevos modelos de trabajo y las demandas tecnológicas.
Sin una arquitectura robusta
de competencias, conductas y principios humanos alineados con el cambio, las
organizaciones corren el riesgo de avanzar sin brújula. Y la distancia entre lo
que la tecnología permite y lo que las personas están preparadas para hacer se
volvería cada vez más crítica, comprometiendo la viabilidad futura de las
empresas.
Recursos Humanos no debe aspirar a estar en la mesa de decisiones. Debe asumir que le pertenece.
Eloy Valerio, es Socio Activo de ERIAC Capital
Humano por más de 30 años, Director de Transformación Organizacional y Capital
Humano en Grupo Galería, Consejero en Empresas y Academia, Socio Fundador de VM
Consultores, Socio de Human Talent y Socio de The Paradigma Gate.
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