11 Agosto, 2023

De tiempo en tiempo se pone de moda, o regresa a las conversaciones, el club de las cinco de la mañana. Este término fue acuñado por Robin Sharma en su libro en su libro “El Club de las 5 a.m.” y según el autor este hábito matutino te puede ayudar a desarrollar disciplina, aumentar la energía y la concentración, y permitir un mayor enfoque en las metas y objetivos a largo plazo.

 

Al que madruga, Dios lo ayuda. Y aunque hoy en día yo tengo por hábito despertarme a esa hora, algo que hago desde que era estudiante, siempre que escucho acerca de esto (despertarse a las cinco de la madrugada) como la mejor (y casi exclusiva) manera de maximizar tu tiempo y de ser exitoso, las dos palabras que vienen a mi mente es: mentira y workaholic.

 

Por uno que madruga, hay otro que no duerme. Atribuir que el secreto del éxito profesional se debe al simple hecho de levantarse a determinada hora es bastante simplón. El secreto del éxito pasa más bien por un tema de causalidad (relación de causa y efecto) y se debe a dos factores:

 

Primero, es la “preparación”, que no es otra cosa más que método y constancia; esto es, la visión táctica del éxito. El método es planificación y organización con un estilo estructurado y estratégico; y la constancia es mantener un enfoque claro en los objetivos establecidos y trabajar de manera regular y consistente para alcanzarlos. O como mencionó en alguna ocasión Stephen King, lo que separa el individuo talentoso del exitoso es un montón de trabajo duro.

 

Y segundo es la “visión estratégica”, es decir, la forma en que los directores ejecutivos asignan su tiempo y su presencia. De acuerdo a Michael Porter, un director ejecutivo que no pasa suficiente tiempo con sus colegas parecerá aislado y desconectado, mientras que uno que pasa demasiado tiempo en la toma directa de decisiones corre el riesgo de ser visto como un micro gerente y erosionar la iniciativa de los empleados.

 

Y cuando hablamos de la manera en que los ejecutivos asignan su tiempo, no nos estamos refiriendo la segmentación que hacen de actividades laborales, sino al balance que tienen entre sus actividades tanto personales como laborales.

 

En 2018, Michael Porter y Nitin Nohria publicaron en Harvard Business Review un amplio estudio acerca de cómo dividen los CEO su tiempo en promedio: De lunes a viernes laboran 9.7 horas, trabajan el 79?% de sus fines de semana (dedicando 3.9 horas diarias) y el 70?% de los días de vacaciones (con 2.4 horas diarias). En total, los directores ejecutivos trabajaron un promedio de 62.5 horas a la semana.

 

En lo que se refiere al ámbito personal, continúa el estudio, los líderes duermen, en promedio, 6.9 horas por noche, y dedican 45 minutos diarios a hacer ejercicio. A sus familias dedican 3 horas y a hobbies 2.1 horas.

 

Cinco años después de la publicación de ese estudio, este ejercicio nos arroja algunas certezas.

 

Uno. Despertarse a una hora determinada (por ejemplo, 5:00 a.m.) y atribuir a esto el éxito profesional es una generalización y una falacia. Las mañanas pueden ser uno de los pocos períodos tranquilos en la agenda diaria de cualquier director ejecutivo, pero mucho depende del tipo de persona, empresa y sector en el que se encuentre.

 

Tim Cook, CEO de Apple, se levanta a las 3:45 a.m. pero un gran número de directores (37?% en 2022, de acuerdo a Inc.) se despiertan a las 6:00 a.m.

 

Dos. No hay lonche gratis. Aunque hoy en día algunos de los números y estadísticas del estudio de Porter y Nohria  pueden ser cuestionados desde la perspectiva del balance vida y trabajo de una empresa, lo cierto es que entre más creces profesionalmente, más cosas dimensiones de tu vida personal tienes que sacrificar en aras del trabajo.

 

FINALMENTE, no se trata de una hora mágica, tan solo se trata de la “preparación” (método y constancia) y de la “visión estratégica” (tiempo y su presencia) con que cada persona gestione su carrera profesional y su vida personal.

 

Epílogo.— No conozco a ninguna persona que no haya labrado su éxito profesional a partir de un montón de trabajo, esfuerzo, y dedicación. ¿Estaban en el momento y en el lugar correctos? Definitivamente, y eso no fue producto de la casualidad (de manera fortuita o por coincidencia), fue más bien un tema de causalidad (relación de causa y efecto).

 

Rogelio Segovia, el autor es Doctor en Filosofía, fundador de Human Leader, Socio-Director de Think Talent, y Profesor de Cátedra del ITESM. Actualmente es Asociado ERIAC e Integrante del Comité de Entendimiento de Negocio de la misma asociación.

 

Contacto: contacto@eriac.com.mx

Tags: Liderazgo, Entendimiento de Negocio,